El debate europeo sobre los algoritmos

Ayer mismo la Comisión europea inició contactos con los agentes sociales de la UE para encarar la creación de una futura directiva europea sobre trabajo en plataformas, conforme a lo dispuesto en los art. 154 y 155 TFUE. Se materializan así las intenciones de la Comisión de regular este fenómeno, tal y como había expresado previamente en su Comunicación sobre una nueva estrategia industrial para Europa y en su Carta de intenciones a la entonces presidenta de turno de la Unión, Angela Merkel, y al presidente del Europarlamento, David Sassoli. 

El debate, como en España, va a contar, por tanto, con la participación de los agentes sociales, lo que no deja de ser una garantía de cara a su efectividad futura y a alcanzar resultados equilibrados. Sin embargo, no deja de plantear también interrogantes, que no podemos abordar hoy aquí, como es el relativo a si la base jurídica mencionada es suficiente para regular también las condiciones laborales de las personas trabajadoras autónomas, si es que se optara por una directiva omnicomprensiva de todas las formas de trabajo en plataformas. Es cierto que las sentencias en ámbito particular de la logística (delivering) van en toda Europa en la dirección de la laboralidad, pero también lo es que el trabajo en plataformas es muy diverso y que a buen seguro encontraremos soluciones diferentes en otros ámbitos de actividad. De hecho, algunos Estados miembros como Francia y Alemania, apuestan abiertamente por regular este fenómeno bajo el paraguas del trabajo autónomo. La Comisión, por su parte, ha abierto una consulta pública sobre la negociación colectiva para este tipo de actividad profesional

Sin embargo, a diferencia de nuestro país, parece que el enfoque va a ser precisamente éste, el de una directiva amplia, tanto en el ámbito subjetivo (aunque no sabemos si tanto) como objetivo. Este es un elemento importante de cara a las negociaciones que en nuestro país se están llevando a cabo en el seno del diálogo social y que se están centrando única y exclusivamente en el delivering. No piensen las partes que con ello conseguirán evitar el debate. Si la iniciativa europea fructifica y parece que hay empeño en que sea así, más pronto que tarde tendremos que pensar el modo en que traspondremos los contenidos de una directiva para el conjunto del trabajo en plataformas y no solo para un parte.

Lo mismo ocurre con la concreta cuestión de la gestión de los algoritmos. A pesar de que era un tema incluido en los primeros borradores (como puede comprobarse en esta recopilación del profesor Rojo) y además bastante atinado técnicamente, parece que, salvo sorpresa del último momento, se caerá de la versión final. Sobre la importancia de la regulación de esta herramienta de gestión venimos insistiendo en este blog (esta misma semana el profesor Goerlich, anteriormente el profesor Mercader y, antes Mercader y de la Puebla y Muñoz).


Y, sin embargo, no parece que vaya a ocurrir lo mismo en el debate europeo. Aunque en la primera propuesta del eurodiputado socialista Joachuin Schuster no se mencionaba el asunto, lo cierto es que ha sido una constante en todos los demás. Así ha ocurrido con la que ha formulado el Grupo de la izquierda europea. Su artículo 4 señala expresamente que (el subrayado es mío):

 «1. Será responsabilidad de las plataformas hacer inteligible el funcionamiento de sus algoritmos para los trabajadores y sus representantes.

2. Las plataformas indicarán los principales parámetros que, individual o colectivamente, son los más importantes para determinar la asignación de equipos, distribución de ofertas de empleo y lugares de trabajo, valoración del trabajo realizado, los arreglos para el tiempo de espera y para determinar la remuneración, así como como la importancia relativa de estos parámetros principales, proporcionando una descripción que es de fácil y público acceso y se establece en forma clara y comprensible. Las plataformas mantendrán actualizada esta descripción.

3. El acervo comunitario en el ámbito de la lucha contra la discriminación se aplicará a algoritmos».

Por su parte, el principal documento técnico de referencia encargado por la Comisión para encarar el debate que ahora se abre, insiste también la regulación de este asunto desde unas premisas muy parecidas: la necesidad de aportar información sobre el funcionamiento de los algoritmos de una forma transparente e inteligible. Al igual que en la anterior propuesta, o como señalaban las primeras versiones del texto español cuando hablaba del diagrama de flujo y del pseudocódigo, para cumplir con estas exigencias no es necesario conocer hasta el último detalle, aunque sí la lógica general acerca de cómo toma decisiones. De hecho, el informe insiste que esto ya sería exigible con la actual normativa sobre protección de datos, incluso en lo que hace a su acceso por parte de la representación de los trabajadores (también el profesor Mercader en este vídeo).

En el mismo sentido camina la moción que actualmente se está debatiendo en el Parlamento Europeo (el borrador puede consultarse aquí). Aunque se trata de un texto de carácter más político que técnico, en él se propone expresamente que el Parlamento (el subrayado, de nuevo, es mío): 

«Considera que los trabajadores de las plataformas deberían tener derecho a un acceso transparente y no discriminatorio y algoritmos éticos; cree que la transparencia del algoritmo debería aplicarse a las tareas de distribución, calificaciones e interacciones, respetando los secretos comerciales, y que una explicación inteligible del funcionamiento del algoritmo, la forma en que se realizan las tareas asignadas, se otorgan calificaciones, el procedimiento de desactivación y de asignación el precio siempre deben ser proporcionada, así como información clara y actualizada sobre cualquier cambios en el algoritmo; opina que el algoritmo ético implica que todos decisiones son discutibles y reversibles, y que las prácticas de incentivos o bonificaciones excepcionales, en particular, no deberían dar lugar a comportamientos de riesgo; está convencido de que los algoritmos no discriminatorios son los que previenen la que tiene que ver con el género y otros prejuicios sociales

En suma, de los textos aquí reseñados (pueden consultarse muchos más y el estado de evolución de la iniciativa legislativa aquí) se desprende que la regulación de los algoritmos se entiende tan imprescindible como la del resto de cuestiones relacionadas con el trabajo en plataformas -a pesar de que algunas ya se podrían abordar desde la actual normativa sobre protección de datos-, que los vectores básicos de esa regulación son la transparencia y la inteligibilidad; que ha de garantizarse el acceso a la información bajo estas premisas tanto a la persona trabajadora como a sus representantes; y que esto último no implica vulnerar los legítimos derechos de la empresa a la protección de su estrategia y patrimonio empresarial (es más, la falta de transparencia en la gestión de los algoritmos puede tener consecuencias nefastas, como la quiebra de Wirecard). Es más, este último elemento no debiera exagerarse, pues no es precisamente una novedad que hayan de tratarse información delicada o confindencial por parte de la representación de las personas trabajadoras y el Derecho del Trabajo prevé ya numerosos mecanismos que garantizan un resultado equilabrado entre los intereses de ambas partes (además de los que ahora se señalan especialmente para los algoritmos).

Estos son los términos del debate en Europa, a los que podemos adelantarnos o a los que, tarde o temprano, nos deberemos enfrentar.




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