Sentencias sobre el derecho a la concreción horaria para la conciliación de la vida familiar y laboral: buena fe e indemnización por daños morales





Mucho se está hablando en los últimos meses del derecho de las personas trabajadoras a la adaptación de la duración y distribución de la jornada de trabajo, en la ordenación del tiempo de trabajo y en la forma de prestación del mismo. Y es que, efectivamente, el art. 37.6 y 7 ET sobre reducción de la jornada por cuidado de menor o familiar y el 34.8 ET de adaptación y concreción de la jornada para la conciliación de la vida familiar y laboral, son dos de los derechos que más conflictividad laboral vienen provocando.

Centrándonos en este último derecho a la concreción horaria o a la adaptación de la jornada laboral, que no necesariamente conlleva una reducción de la jornada, ya sabemos que ha sido modificado recientemente con el RD-Ley 6/2019, de 1 de marzo, y que ya fue objeto de comentario por el profesor Gómez Abelleira en este blog (ver entrada). En relación con esta cuestión, podemos encontrar algunas referencias jurisprudenciales, que si bien no aplican de forma directa el art. 34.8 ET, por ser supuestos de hecho anteriores a la entrada en vigor de la norma, donde además, había una situación de reducción de jornada, sin embargo, sí que hacen referencia en su fundamentación jurídica al sentido de la nueva regulación que ha establecido el legislador en esta materia, por lo que nos parece interesante destacarlas. Además, se tratan algunas cuestiones como la buena fe contractual, indemnizaciones por daños morales, importancia de la dimensión de las empresas para justificar las razones organizativas para la aceptación de la adaptación de jornada, etc., que probablemente resulten muy interesantes en las futuras resoluciones que tendremos en aplicación del art. 34.8 ET. Esta entrada se configura, por tanto, como una primera parte de muchas otras que contendrá nuestro blog sobre la evolución jurisprudencial que se produzca en materia de adaptación del trabajo y concreción horaria.

En primer lugar, haremos alusión a la STSJ de Andalucía de 11 de abril de 2019 (Rº. 623/2019) que, aunque finalmente no da la razón a la trabajadora, y aplica doctrina sobre concreción horaria dentro de la reducción de jornada (art. 37.6 y 7 ET), resulta muy interesante el análisis que hace sobre este derecho y la valoración del principio de buena fe, que es fundamental para justificar la petición y aplicación del mismo. Se trata de un caso en el que la trabajadora tenía concedido desde el año 2015 una reducción de su jornada al 75% con cambio de centro de trabajo y aceptación expresa del cuadrante de turnos de la estación de servicios a la que se la trasladaba, incluyendo turnos rotativos de mañana, tarde, noche y turno partido. En el año 2017, la trabajadora solicita concreción horaria consistente en realizar únicamente turnos de mañana. El Tribunal considera que para concretar estos derechos (reducción y adaptación de jornada) se han de ponderar las circunstancias concretas, entre otras, si el ejercicio del derecho por parte de la trabajadora es abusivo o contrario a las normas de la buena fe. En esta supuesto, llega a la conclusión de que parece contrario a la buena fe que la trabajadora, transcurrido un tiempo, y sin que se hayan modificado las circunstancias familiares o personales, solicite la modificación del horario que había expresamente aceptado. En definitiva, ya había un acuerdo entre trabajadora y empresa, y no se ha producido un cambio de circunstancias que implique un nuevo acuerdo.

Por otro lado, resulta muy conveniente un breve comentario a dos Sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Canarias de 12 de marzo de 2019 (Rº. 1596/2018 y Rº. 19/2019) que terminan concediendo una indemnización por daños morales a las trabajadoras respecto de las que no se había aceptado su concreción horaria. En el primer caso (Rº. 1596/2018) el Juzgado de lo Social reconoce la concreción del horario de la trabajadora de lunes a sábado en turno de mañana, pero en suplicación la trabajadora reclama la indemnización por daños materiales y morales sufridos con ocasión de la vulneración de sus derechos de conciliación; y en el segundo caso (Rº. 19/2019), la trabajadora recurre en suplicación pidiendo que se reconozca su derecho a la concreción horaria en el turno de mañana todos los días de la semana. En este supuesto, la trabajadora había solicitado en 2016 una reducción y concreción horaria llegando a un acuerdo con la empresa, pero dos años más tarde, ante un cambio de circunstancias personales basadas en el horario del centro infantil público al que acudía su hijo, solicita una nueva concreción horaria, necesitando que su trabajo sea realizado todos los días en turno de mañana.  

Vamos a ver el resultado de ambas sentencias a modo de primeras conclusiones que se pueden ir obteniendo en esta materia:
  • Los derechos de reducción de jornada y concreción horaria tienen una dimensión constitucional (STC 3/2007 y 26/2011), por lo que se deben interpretar de la manera más favorable a la efectividad de los Derechos Fundamentales en juego (art. 14 y 39 CE), y no de forma mecánica o formalista.
  • Se debe hacer una ponderación de derechos: derecho a la conciliación laboral y familiar y el derecho de la empresa a establecer causas organizativas que impidan este ejercicio. En la ponderación hay que tener presente el principio de buena fe y la prohibición de abuso del derecho. Para ello, será necesario que se compatibilicen los intereses de la persona trabajadora y de la empresa. Además, se tendrán en cuenta los intereses del menor y, recordar, que en todo caso, está en juego la protección de la familia y el derecho a la igualdad y no discriminación.
  • Los Tribunales tienen en cuenta la dimensión de la empresa a los efectos de justificar las razones organizativas que suponen la denegación de una concreción horaria. Resulta más fácil para las empresas de considerable volumen adaptarse a las peticiones de adaptación de jornada de sus trabajadores (Rº 1596/2018).
  • Si la razón organizativa se basa en la falta de ciertas aptitudes profesionales de la persona trabajadora que no permiten la concreción horaria, se deberá ofrecer formación a los trabajadores correspondientes a efectos de subsanar el problema organizativo, porque lo contrario, es un incumplimiento del talante abierto y negociador que deben tener las partes en un materia de esta trascendencia jurídica, que deriva de la protección reforzada del derecho laboral referido (Rº. 19/2019).
  • Posibilidad de reclamación de daños y perjuicios de forma acumulada a la demanda de conciliación (art. 139 LJS). En los casos analizados el Tribunal llega a la conclusión que no se justifican los daños materiales (patrimoniales) que se producen por la reducción retributiva de la parte de la jornada no realizada por el ejercicio del derecho a la reducción de art. 37.6 ET (Rº. 1596/2018). Pero si se reconoce el derecho a la indemnización por daños morales, entendidos estos como lesión no patrimonial provocada por un acto antijurídico que se desarrolla sobre la base de la naturaleza del interés lesionado y la extrapatrimonialidad del bien jurídico afectado.
  • La determinación de la cuantía indemnizatoria se hace aplicando la LISOS de forma que se fije aproximadamente una indemnización conforme a las sanciones que establece esta Ley. Los problemas en este caso serían, por un lado, la determinación de tipo infringido, y por otro, la determinación de los criterios de graduación de las sanciones. En relación con el tipo, ambas sentencias han entendido que la infracción es la grave del art. 7.5 LISOS (infracciones en materia de jornada) y no la muy grave del art. 8.12 LISOS (infracciones en materia de vulneración del derecho a la igualdad y no discriminación), aunque no nos parece tan desacertada la alegación de este tipo infractor, por lo que habrá que ver cómo evoluciona la interpretación de nuestros Tribunales. En ambos casos se impone sanción en su grado medio con cuantía de 3.125 €. En relación con los criterios de graduación, nuevamente los jueces tienen en cuenta el tamaño de las empresas, el tamaño de los departamentos de los trabajadores solicitantes del derecho, o el alcance de la concreción (por ejemplo, en uno de los supuestos, la trabajadora solo necesitaba concretar en turno de mañana dos de los cinco días de la semana, porque el resto ya lo disfrutaba en este turno).

Se trata de sentencias que, como decimos, no aplican el nuevo art. 34.8 ET, porque eran supuestos, todos ellos de reducción de jornada, en los que se ha aplicado el art. 37.6 y 7 ET, pero en las que los Tribunales referencian el sentido de la nueva regulación del RD-Ley 6/2019 como apoyo en sus argumentos. Esta aproximación la hacemos, por tanto, sin perjuicio de que cuando haya una cierta evolución de la jurisprudencia sobre la cuestión, volvamos a hacer una entrada en la que, por fin, podremos observar cómo los Tribunales van a aplicar el tan comprometido y controvertido art. 34.8 ET.

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