Las paradojas de la transmisión de empresas: ¿puede haber sucesión aun cuando no se transmita nada?

Empieza a ser ya una costumbre que los pronunciamientos del TJUE en materia de transmisión de empresas operen como un revulsivo de nuestra doctrina judicial sobre el tema. Así ocurrió, hace ya tiempo, con las sentencias europeas sobre sucesión de plantillas o, más recientemente, sobre la subrogación convencional que, cada una en su momento, determinaron un vuelco en la interpretación que nuestros tribunales venían sosteniendo del art. 44 ET.


La STJUE de 8 de mayo de 2019 (Asunto C-194/18, Dodič) está llamada, sin duda, a generar un nuevo debate sobre el alcance de la sucesión de empresas. No por lo que en ella se decide, porque la sentencia no alcanza ninguna conclusión definitiva, pero sí por lo que en ella se sugiere. Y, por supuesto, por la peculiaridad del asunto sometido a cuestión prejudicial, en el que, en realidad, nada se ha transmitido entre las entidades implicadas.

El asunto que da origen a la sentencia del TJUE remite a la decisión de una entidad bancaria (Banka Koper) de cesar en sus actividades de inversión y de intermediación bursátil. Conforme a la norma nacional aplicable, dicha decisión fue acompañada de la transmisión a la entidad Alta Invest de los instrumentos financieros y los demás activos de clientes que gestionaba, la contabilidad de títulos inmateriales de sus clientes, los demás servicios de inversión y los servicios auxiliares, así como los archivos relativos a los servicios y a las actividades de inversión que debía tener para los citados clientes. Además, la entidad bancaria comunicó a sus clientes la posibilidad de dirigirse a Alta Invest para que esta entidad siguiera gestionando sus títulos, ofreciéndoles condiciones particulares para favorecer tal continuidad. A resultas de tal operación, más del 90% de los clientes de Banka Koper aceptaron la cesión de sus contratos a Alta Invest. Por su parte, los trabajadores que venían prestando estos servicios en Banka Koper fueron despedidos y reubicados en la compañía, con la excepción del Sr. Dodič que, no satisfecho con la solución ofrecida por su empleador, demandó solicitando la declaración de transmisión de empresa.

Esta es la situación que el TJUE debe valorar para decidir si ha operado una sucesión de empresa entre Banka Koper y Alta Invest o, por el contrario, no concurren las condiciones necesarias para apreciar la transmisión de una unidad productiva.

Para dar respuesta a esta cuestión han de tomarse en consideración todas las circunstancias de hecho características de la operación examinada. Entre ellas, como ha reiterado el TJUE, el tipo de empresa o de centro de actividad de que se trate, la relevancia de los elementos materiales cedidos entre ambas entidades, el valor de los elementos inmateriales en el momento de la transmisión, el hecho de que el nuevo empresario se haga cargo o no de la mayoría de los trabajadores, el que se haya cedido o no la clientela, así como el grado de analogía de las actividades ejercidas antes y después de la transmisión y, finalmente, la duración de una eventual suspensión de dichas actividades.

Es aquí donde se manifiesta, con claridad meridiana, la peculiaridad de asunto debatido: entre Banka Koper y Alta Invest no se ha producido cesión de elementos materiales lo que, en su caso, tampoco resultaría determinante para calificar la operación dado que, como afirma la STJUE de 8 de mayo de 2019, “la actividad económica perseguida por la entidad de que se trata no requiere elementos materiales significativos para su funcionamiento”. Pero tampoco se ha producido una sucesión de plantilla, porque, como se señaló, los trabajadores han sido reubicados en la entidad bancaria. De hecho, tampoco hubo, en el momento de la operación, cesión de los activos inmateriales –instrumentos financieros y los demás activos de los clientes, la gestión de su contabilidad, los demás servicios de inversión y los servicios accesorios, así como los archivos relativos a los servicios y a las actividades de inversión prestadas a los clientes-. Y ello porque la transmisión de estos activos intangibles quedaba condicionada a que los clientes aceptaran que Alta Invest continuara gestionando sus actividades de inversión.

Y, sin embargo, tal operación podría llegar a constituir, como resuelve el TJUE, una efectiva transmisión de empresa. Lo determinante a tales efectos, afirma la sentencia, es que se haya producido entre las entidades implicadas una cesión de clientela.

Aquí es donde surge la paradoja: Banka Koper y Alta Invest no pueden decidir bilateralmente tal cesión de clientela, pues la transmisión de sus contratos requiere necesariamente el consentimiento de cada cliente afectado. Pero tampoco el hecho de que estos, en porcentaje abrumador, opten por ceder a Alta Invest la gestión de sus títulos es determinante de la existencia de transmisión, pues esta circunstancia solo puede apreciarse después de que se haya consumado el negocio entra ambas entidades.

Lo decisivo, concluye el TJUE, es que los acuerdos entre Banka Koper y Alta Invest incluyan o no medidas suficientes para incitar a los clientes a confiar la gestión de sus títulos a Alta Invest. Dicha circunstancia es determinante para apreciar la existencia de una cesión de clientela y, con ello, una transmisión de empresa. Y esa valoración corresponde, como era de esperar, a los jueces nacionales.

Se abre así un nuevo ámbito para la controversia y el debate. Más allá de las peculiaridades del supuesto controvertido, que son muchas, lo que está en cuestión es la aplicación de la figura de la sucesión de empresas en entidades económicas desmaterializadas y en las que la mano de obra puede no resultar decisiva. Los negocios sobre transmisión de activos intangibles serán, sin duda, el siguiente escenario en el que la aplicación del art. 44 ET mida su eficacia.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Contratos temporales "inusualmente" largos: una oportunidad perdida

Registro de jornada y modernidad tecnológica: ¿cómo afecta al derecho fundamental de protección de datos de carácter personal de los empleados?

¿En qué supuestos se deben aplicar retenciones por IRPF en una indemnización por extinción del contrato de trabajo?